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La configuración arquetípica en la saga de Harry Potter

Harry Potter se ha convertido en el icono de la literatura infanto-juvenil desde la publicación de su primer libro en 1997.

Texto: Sonia Ruiz 

Ho ho ho! It's a (20)

J. K. Rowling, su autora, relata la historia de un niño mago que sobrevivió a un maleficio; su infancia y su adolescencia durante el advenimiento de la Segunda Guerra Mágica ocurrida en 1998, según el tiempo de la diégesis. Los sucesos se sitúan en Londres- Inglaterra y en el mundo paralelo creado por la escritora. Este universo, además de ser imperceptible para las personas no mágicas, cuenta con una organización política, que varía de territorio a territorio. En el Reino Unido esta organización la encabeza el Ministerio de Magia igual que en otras partes del mundo como el Congreso Mágico de Estados Unidos, MACUSA por sus siglas en inglés. Estas organizaciones políticas se encargan de casi todos los aspectos de la vida de magos y brujas: legislación, medios de comunicación, red de transportes, moneda, peso, etc.

Aquello que más llama la atención de esta construcción literaria es la lucha que se gesta, una vez más, entre el bien y el mal representada por el propio Harry Potter contra el Señor Tenebroso, el mago más oscuro de su época. Este famoso best seller cuenta el desarrollo de Potter, quien va configurándose como un personaje complejo e impredecible que evoluciona a medida que la historia avanza. Esta lucha entre fuerzas contrarias constituye una situación arquetípica, presente en la historia universal de la literatura. Es así que encontramos en Harry Potter algunos símbolos que bien podrían ser relacionados con la historia de la Biblia. Esta comparación de situaciones similares se refleja en la familia cristiana de José, María y Jesús, que paralelamente con las de la saga tiene sus referentes: allí están James Potter y Lily Evans, padres del salvador del mundo mágico: Harry. Además, Nagini, la serpiente de Lord Voldemort, y la serpiente que tienta a Eva en el Génesis  representan lo siniestro de ambas historias además de la dimensión mesiánica entre Jesucristo, descendiente de David, y  Harry, pariente lejano de los Peverell, el tercer hermano, y que los conduce a través como ungidos y salvadores.

Este singular pero conocido personaje llega acompañado de Ron y Hermione, sus mejores amigos. El primero, gracioso y despreocupado aunque inseguro y temperamental, y la segunda, perfeccionista y brillante, conforman un  conjunto célebre similar al que presenta la pluma de Alejandro Dumas en “Los tres Mosqueteros” novela que ha tenido algunas adaptaciones cinematográficas.  Porthos representa la valentía, Athos el ingenio y Aramis, la inteligencia. De forma análoga, Rowling comentó que Harry posee un coraje inamovible; Ron es la personalidad graciosa del trío mientras que Hermione representa la astucia y el conocimiento. Es decir, que cada uno simboliza un conjunto de personalidades propias que en conjunto repiten estructuras reconocidas.

Carl Jung, en su teoría psicológica, se refiere a los arquetipos como aquellas “supuestas vivencias ancestrales, situadas en el inconsciente colectivo, transmitidas hereditariamente y referidas a los grandes problemas con los que se debe enfrentar toda persona” Los arquetipos junguianos  son patrones, que nos resultan familiares gracias a características precisas, que se quiera o no, se han hecho presentes en la tradición oral, la literatura y el cine. Difieren de los estereotipos, pues éstos carecen de complejidad y representan a una raza, clase social, nacionalidad, profesión y poseen una virtud o un vicio, el cual es utilizado hasta la exageración. Los arquetipos de Jung, configuran las “imágenes primordiales”, relacionadas con las experiencias del inconsciente colectivo, los personajes que de éstos se derivan son complejos y evolucionan a medida que la historia avanza.

En su teoría Jung define doce arquetipos primarios que representan las estimulaciones humanas base; a su vez estos doce arquetipos se dividen en tres segmentos: Ego, Alma y Si mismo. Esta teoría es una excelente base para la tarea del escritor a la hora de crear personajes, por una parte afirman la parte psicológica y por otra la función actitudinal en la historia. Rowling crea personajes siguiendo esta línea, sin embargo, un personaje no gira en torno a un solo arquetipo, sino que se modifica de acuerdo a los doce definidos por el psicoanalista.

El segmento del Ego abarca a los arquetipos de: el inocente o ingenuo, el hombre común o el “huérfano”, el héroe o el valeroso y  el cuidador o el “santo”. Harry Potter encarna este segmento de la psique, mutando de cuando en cuando de acuerdo a la historia. Sus dos compañeros, Ron y Hermione constituyen un pilar fundamental en donde Harry descansa, este par complementa el conjunto, ambos constituyen los segmentos del Alma y del Sí mismo de la Teoría Arquetípica de Jung: el bufón y el sabio, respectivamente. Partiendo entonces, del análisis junguiano de personajes encontramos también al arquetipo del villano (Voldemort), del mago (Dumbledore), del iniciado (Harry Potter), de la sacerdotisa (Profesora McGonagall), etc.

En el “El héroe de las mil caras”, Joseph Campbell investiga el arquetipo del héroe en diversos mitos y literaturas y establece un patrón o mapa de viaje resumida a continuación:

La etapa en la que el héroe lleva una vida normal pero que no convence a sus propósitos del todo es llamada mundo ordinario. De repente aparece una dificultad que implicará el rompimiento de esa cotidianidad que no satisface al protagonista, conocida como la llamada de la aventura. Aunque el protagonista no encuentra satisfacción en su vida cotidiana, se resiste a aceptar el llamado al considerarse indigno o al mostrarse incrédulo, esta etapa se conoce como el rechazo de la llamada. El encuentro con el mentor se produce cuando el héroe conoce a la próxima figura arquetípica, su maestro o el viejo sabio, que lo ayuda a aceptar su destino.

Al aceptarlo ya no puede dar marcha atrás. Enseguida emprende la travesía del primer umbral. Este cruce implica peligro, pero da una pequeña muestra del mundo extraordinario destinado al héroe. Por lo general es aquí en donde aparece el primer antagonista.

A partir de esta etapa el héroe empezará su proceso de iniciación en donde se pone a prueba su valentía y su integridad. A partir de esta etapa se mostrarán al héroe un sinnúmero de arquetipos que lo acompañarán o estarán en contra de sus propósitos. Tanto aliados como contrincantes suelen partir de arquetipos: maestros, servidores, jugadores, antihéroes, etc.

Durante su recorrido, el héroe conoce el éxito, llamado también acercamiento a la cueva interior. Es momento de la preparación junto con sus aliados para la prueba final llamada ordalía, que conlleva la muerte -literal o metafórica- que suele traer consigo una nueva vida. A partir de esto emprende el camino a casa pues debe volver con urgencia al mundo ordinario, con la recompensa ganada. Para finalizar el héroe resucita después de haber enfrentado una última prueba, en este punto reta a la muerte y sale victorioso y en paz, regresa con el elíxir que le permite transformar su mundo ordinario.

En la saga de Harry Potter es evidente el camino que toma el héroe que, obligado por las circunstancias, se construye a sí mismo en medio del caos que surge con la llegada material de Lord Voldemort, y todo esto solo para reconocerse y encontrase en medio de la oscuridad. Rowling no sigue un camino diferente de los que ya se han seguido en la literatura pues la creación de un personaje particular con rasgos tan universales conlleva una gran responsabilidad, responsabilidad bien manejada que ha logrado convertirse en éxito editorial, este éxito, como se ha analizado, resulta de la configuración de todo un universo simbólico en donde cada arquetipo se mueve con los otros, en donde el héroe debe enfrentarse al villano, y en donde cada uno representa a las fuerzas antagónicas favor del bien (el héroe, la sabia y el bufón) tienen y a favor del mal (el villano, el compinche y el discípulo).

En la obra de Tolkien la configuración es similar, encontramos a Melkor, creado por Ilúvatar el dios creador, quien luego será llamado Morgoth (villano), que significa el Señor Oscuro. El principal servidor de Morgoth es Sauron (compinche-discípulo), un maia y su mano derecha. Luego de la muerte de Morgoth, Sauron(discípulo-villano) toma su lugar, pero es derrotado y su cuerpo, destruido, no obstante, Saruman el Blanco (discípulo), un poderoso mago, sucumbre a las fuerzas del mal y se convierte en discípulo de Sauron, que se conserva en el anillo como espíritu maligno. Esta interacción también es evidente en Harry Potter, en donde el villano Voldemort pierde su cuerpo, se recluye en otras formas de vida, su acólito Colagusano lo ayuda a recuperar una forma casi humana. El villano regresa y se instala en la mansión Malfoy, hogar del Mortífago Lucius Malfoy (discípulo).

La utilización de arquetipos, de acuerdo a la teoría de Jung, constituye una de las bases más importantes y significativas en la creación de un personaje, no solo porque responden a situaciones guardadas en el inconsciente colectivo sino porque las descubren, los arquetipos trabajan en conjunto para la configuración de una historia, cualquiera que esta sea.

J.K. Rowling da vida al arquetipo milenario del héroe, a la situación arquetípica de la Lucha entre el Bien y el Mal y a conjuntos de personajes antagónicos recurrentes en la historia de la literatura, el teatro o el cine. Recrea situaciones y personajes y los sitúa en un universo mágico, paralelo al muggle y con su imaginación y un trabajo escritural impresionante ha alcanzado gran éxito dando dado paso a un sinnúmero de sagas posteriores escritas en los últimos tiempos.